Desgraciadamente, cada vez más, aparecen noticias en los medios de comunicación en donde se cuenta como un joven en alguna ciudad de Estados Unidos, como hace unas semanas en Omaha o hace mas meses en el campus de una universidad de Virginia, arremete a disparos contra la población indefensa.
¿ Qué está pasando?. ¿Vivimos en una sociedad enferma de violencia, frustración e intolerancia?. ¿El psicópata es una persona que nace o se hace?
La respuesta ha estas preguntas, no siempre es tarea fácil para el especialista en salud mental o para el sociólogo.Los datos obtenidos de las investigaciones mas recientes sobre campo de la psicopatología, nos dicen que el psicópata suele ser una persona que paulatinamente ha ido evolucionando desde un trastorno de personalidad antisocial, caracterizado por conductas de oposición y transgresión a las normas sociales y morales hasta la psicopatía en algunos casos con fuertes manifestaciones de violencia.
Si bien es cierto que en este tipo de enfermedades mentales suele haber un componente genético que aumente la probabilidad de la aparición del trastorno, quizá el factor mas importante sea la historia de vida del individuo, de tal modo que si este ha vivido circunstancias traumáticas y adversas de tipo social (marginalidad, exclusión, drogadicción) o disfuncionales dentro del seno familiar, como abusos o maltrato infantil, estas se pueden convertir en los disparadores de tan terrible trastorno.
Estas personas suelen ser sujetos carentes de escrúpulos, con dobles vidas, con una ausencia total de remordimientos y además con una sensación constante de haber sido discriminados o marginados por la sociedad y su conjunto de normas y por lo tanto la convierten en el objetivo de su frustración, canalizando toda agresividad hacia las instituciones o personas que la conforman.
En cierto modo algunos actos terroristas, sin base ideológica podrían ser explicados desde esta óptica, en la cual el individuo arremete violentamente hacia lo que el cree que es la causa de su frustración, la sociedad.En cuanto a las posibles soluciones para este tipo de trastorno la recomendación no solo debe ir en la línea del tratamiento médico y psicológico, sino también hacer hincapié en la educación emocional de nuestros niños y jóvenes, como sugiere Antonio Damásio, famoso neurólogo de la Universidad de Iowa y reciente premio Príncipe de Asturias por sus investigaciones en el campo de las emociones.

















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