La característica fundamental de este trastorno es la presencia de crisis repetidas e inesperadas de angustia al menos durante un periodo de un mes, existiendo una preocupación persistente por la posibilidad de que aparezcan nuevas crisis de angustia.
Suele darse con el doble de frecuencia en las mujeres que en los hombres y tiene una prevalencia del 1,5%-3,5%.
Las crisis de angustia, aparecen de manera súbita y se manifiestan en forma de aprensión, miedo o terror intenso acompañado de sensación de muerte inminente, peligro y/o urgente necesidad de escapar. Durante la crisis hay sensación de falta de aliento, ahogo o asfixia, palpitaciones, opresión precordial, nauseas, molestias abdominales, sensación de mareo e inestabilidad, parestesias, escalofríos, sofocos, rubor (típico cuando la crisis acontece en situaciones sociales o de actuación pública) despersonalización, desrealización, miedo a volverse loco o a perder el control. No es infrecuente que las personas que sufren este tipo de crisis tengan la sensación de que está sufriendo un ataque cardiaco, acudiendo en muchas de las ocasiones a los servicios sanitarios de urgencias.
La frecuencia y gravedad de las crisis de angustia varían ampliamente de unos individuos a otros. Algunos individuos las presentan con una periodicidad moderada de una vez a la semana, otros describen breves salvas de crisis con frecuencia casi diaria que repiten por periodos de semanas o meses.
Las crisis de angustia pueden aparecer como cuadro único o acompañar a gran número de trastornos de ansiedad, como la fobia social, fobia específica, trastorno de estrés postraumático.
Hay tres tipos característicos de crisis de angustia, que se diferencian por el modo de inicio y la presencia o ausencia de desencadenantes ambientales.
Crisis de angustia inesperadas (no relacionadas con estímulos situacionales)El inicio de la crisis de angustia no se asocia a desencadenantes ambientales. Las crisis aparecen sin ningún motivo aparente.
Crisis de angustia situacionales (desencadenadas por estímulos ambientales)Las crisis de angustia aparece de forma casi exclusiva inmediatamente después de la exposición o anticipación de un estímulo o desencadenante ambiental (p. ej., ver una serpiente o un perro una situación social), desencadena automáticamente una crisis de angustia),
Crisis de angustia más o menos relacionadas con una situación determinadaLas crisis tienen más probabilidades de aparecer al exponerse el individuo a ciertos estímulos o desencadenantes ambientales, aunque no siempre existe esta asociación con el estímulo ni tampoco siempre el episodio aparece inmediatamente después de exponerse a la situación.
Dependiendo que el trastorno vaya acompañado o no de Agorafobia el trastorno se clasificará como Trastorno de angustia con Agorafobia o Trastorno de Angustia sin Agorafobia.
Referencia: Manual de diágnostico y estadístico de los trastornos mentales.DSM-IV.Masson S.A. ©1.995






























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