Los placebos funcionan; al menos en determinados pacientes y en determinadas circunstancias. Eso es algo que ya no se cuestiona en medicina. Para quienes desconozcan en que consiste el denominado “efecto placebo” ,señalar que se trata de un fenómeno, por el que los síntomas que presenta un paciente mejoran mediante el tratamiento con una sustancia (denominada placebo) que carece de efectos directamente relacionados con el tratamiento de lo que serían los factores causales.
En la actualidad tienen un uso extendido en ensayos clínicos, donde se utilizan para comprobar la eficacia de un determinado medicamento comparándolo con los efectos provocados por el placebo.
Estudios actuales sugieren que el fenómeno del efecto placebo, acompaña a gran número de tratamientos. Uno de los ejemplos más llamativos es el de aquellos que demuestran que los placebos llegan a alcanzar un nivel de eficacia terapéutica muy similar a los antidepresivos ISRS. Determinados autores como el psicólogo James D. Herbert de la universidad de Drexel , hna señalado que si se falsificara por la empresa farmacéutica placebos “activos” con efectos secundarios similares a los de los ISRS, tales como nauseas y descenso de la libido, llegarían a ser igualmente eficaces.
El efecto palcebo,parece estar relacionado con la capacidades autocurativas del cuerpo, lo que obliga a replantearse las relaciones mente-cuerpo. Desde el punto de vista fisiológico el fenómeno parece estar relacionado con las expectativas de curación del paciente y su efecto sobre el área del cerebro denominada núcleo accumbes y que daría como resultado la mejoría del cuadro sintomático.
El uso de placebos y sus utilizaciones médicas conlleva problemas fundamentalmente éticos. Pero dejando aparte esos problemas éticos, existe la opinión de algunos autores que consideran que el uso de placebos podría ser apropiado para determinados pacientes con capacidad de beneficiarse de este fenómeno.
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