La devastadora crisis económica mundial, que está castigando en extremo a nuestro país, en el que la tasa de paro actual ronda ya casi el 20% de la población activa, está teniendo una importante repercusión no sólo en nuestros bolsillos, si no también en nuestra salud física y mental .
En la actual situación de crisis económica y paro laboral, se está observando un notable incremento de las enfermedades físicas relacionadas con el estrés, como son la hipertensión, accidentes cerebro vasculares, anginas de pecho, e infarto de miocardio, tal como ponía de manifiesto en el mes de octubre el director de la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el trabajo, Jukka TaKala. Si nos atenemos a las estadísticas, el 33% de las muertes en España están relacionadas con enfermedades cardiovasculares.
Pero la crisis no sólo afecta a quienes quedan en paro y ven angustiosamente como sus deudas y facturas se amontonan sin la capacidad de hacerlas frente, sino también a quienes trabajan, soportando una mayor carga y presión en el ámbito laboral a cambio de una importante merma y reducción de sus ingresos y oder adquisitivo, con la siempre presente preocupación y amenaza de ser los siguiente en la lista de despedidos.
Si bien el año pasado se produjo una reducción de 40% en el número de bajas laborales, hecho probablemente relacionado con el miedo a ser despedido, a nivel global se ha producido un notable incremento del número de bajas relacionadas con la ansiedad, el estrés y la depresión, especial mente en aquellos sectores más golpeados por los efectos de la crisis como son los sectores de la construcción y de servicios.
La preocupación, la inseguridad e incertidumbre, el no saber qué ocurrirá mañana, hace que se disparen las respuestas de estrés y de ansiedad y conduce a muchas personas hacia la depresión. En el conjunto de la Unión Europea estas patologías están llegando a representar hasta el 60% del total de casos de e incapacidad laboral temporal actualmente. Para el 2.020 la OMS prevé que la depresión sea la segunda causa de incapacidad en el mundo, circunstancia que ya se está dando en nuestro país en el momento actual.
Una de las consecuencias más dramáticas de la crisis, es el incremento del riesgo suicida que se produce en los individuos en paro. Como ya ocurriera en la Gran Depresión, muchas de las personas que como consecuencia de esta crisis han visto perder su estatus social, económico o de poder, han tomado como opción dar por finalizada su vida.
El paro y sus consecuencias no afectan sólo a los individuos, sino que extiende también sus garras hacia el ámbito familiar. No es anormal el aumento de la conflictividad familiares como consecuencia de los reajustes que la situación que el paro produce, tanto a nivel de relaciones en los miembros del grupo, especialmente como consecuencia de los recortes económicos.
Tambien puede interesarte...














Comentarios
Ha habido gente que ha vivido muy bien, en el derroche, sin pensar que todo tiene un principio pero muchas veces también un final.
Se ha hecho mucho sin pensar en el mañana, ni en las consecuencias que esto podía acarrear.
Puedo deciros que primero hay que aceptar la situación e ir buscando formas para salir de ella.
Lo mismo que ha tenido un comienzo esta profunda crisis, para muchos terminara en algún momento, paciencia, aceptación, sin agobios, búsqueda de trabajos aunque sea temporales, y amoldarse a lo indispensable, a lo totalmente necesario y a la situación.
Vendrán tiempos mejores no lo dudéis.
Aprovecho la ocasión para desearos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2011, lleno de buenas situaciones que den pie al progreso oportuno para todos, dentro del bien, la paz, salud y bienestar para todos.
Cordialmente. maricmasi.
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.