|
Hace mucho tiempo que necesitaba hacer algo así. Solo que pensaba que no era tan serio como para buscar ayuda.
Soy una mujer de 26 años, casi 27. Madre de un hermoso niño de 4 y esposa de un gran hombre que ha sabido tenerme paciencia, mucha paciencia.
Hace 6 años que salí de casa. Tal vez en busca de paz y armonía que faltó en ese hogar, donde las caricias y gestos de amor entre mis padres eran golpes, ofensas y gritos. No culpo a alguno de los dos en particular, ya que considero que fue de parte y parte que no haya vivido mi niñez y adolescencia de una manera tranquila y llena de cariño y amor. Sin embargo, esas carencias de afecto finalmente terminaron por marcar mi vida. En alguna ocasión, alcancé a atentar contra mi vida, pero ni siquiera tenía la valentía suficiente para hacerlo.
No he sabido cultivar y mantener mis amistades. Ni siquiera tengo la confianza suficiente con mis hermanas y mi único pañuelo de lágrimas ha sido mi almohada de quien no me despego en mis largas noches de amargura, ya que solo eso queda en mi corazón. Y hoy, esa amargura está afectando mi relación de pareja. Lo mas triste y doloroso es que culpo a mi esposo de los problemas que yo ocasiono con mi actitud y mi soberbia. A veces me siento resentida con el mundo entero y esa actitud la que me pone a dudar si seré capaz o no de ser la madre que mi hijo se merece, de ser la mujer que mi esposo se merece.
Tengo miedo. Miedo de acabar mi hogar, miedo de no responderle a quienes me aprecian como ellos lo esperan. Miedo de perder el poco amor que les queda a quienes me aman. Anoche recibí la última oportunidad de mi esposo. Si esta vez no la aprovecho, se que las cosas acabarán para siempre, y ya no habrá razón para continuar mi vida.
|