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Hola.
Me llamo Tomás y tengo 41 años.
Mantuve una relación de casi 12 años con una mujer que terminó dejándome de la noche a la mañana porque se veía con otro desde hacía meses.
Desde entonces no levanto cabeza.
Todo me da igual.
El simple hecho de volver a compartir mi vida con una mujer es algo que me desagrada profundamente. Y si conozco/presentan a una mujer activo mis defensas al instante: muy educado, caballeroso,amable y simpático... pero siempre dejando claro que ahí queda todo. Y lo mejor es que no se como lo hago, pero lo hago, porque ya me lo han comentado amigos y amigas cuando alguna mujer se ha interesado por mi y han tenido que acudir a ellos porque mi actitud no les encajaba.
Siempre he sido una persona que ha hecho mucho deporte y que se ha cuidado mucho pero desde hace 6 años me he echado a perder completamente.
No me apetece salir de casa, ni relacionarme con nadie, miento a mis amigos/as y pongo excusas para no quedar con ellos/as.
Solo me siento bien en mi casa... ya ni tan siquiera en mi trabajo, que siempre me ha encantado, me encuentro a gusto.
El simple hecho de tener que hablar con alguien y si es conocido más... me desagrada y me hace sentir muy muy incómoddo.
Con mis padres siempre he tenido una relación fría y distante pero desde hace ya bastantes añosdigamos que la relación es nula, puedo pasarme meses sin hablar con ellos y ellos conmigo... y eso que vivimos en el mismo edificio, donde procuro no cruzarme con ellos de la forma que sea.
Mi padre cuando era niño tenía la mano muy larga y todo eran amenazas y coacciones. Hasta que cuando tenía 17 años le planté cara, y sin llegar agredirle, le dejé muy claro que si volvía a ponerle la mano encima le mataría, textualmente.
Desde entonces procuro que el contacto sea mínimo porque no se que pasaría si volviera a darse una situación similar... aunque no sería nada bueno.
No tengo ningún tipo de sentimiento afectivo por mis padres, ni por mi padre al que considero culpable de todo y menos aún por mi madre a la que considero sujeto pasivo de todo y que encima no ha dejado de recriminarme mi actitud de entonces -¿como has podido plantarle cara a tu paadre?- cada vez que se le presenta la oportunidad.
Todo este cúmulo de hechos y situaciones han hecho que dearrolle un profundo odio hacia mis padres y hacia cualquier persona que me trate mal aunque solo sea de palabra y momentáneamente.
Hace un par de meses un compañero en el trabajo, al que consideraba un buen compañero e incluso me atrevería a decir que mi amigo, me la jugó delante de los jefes y desde entonces no he parado, con todos los medios a mi alcance, hasta que he conseguido que les despidieran, y digo despidieran porque con él ha caído también su mujer.
Y he disfrutado con ello... reconozco que soy vengativo hasta límites insospechados. Lo planeé, lo ejecuté y me regocijé con todo el proceso.
Y que despidieran también a su mujer fue una forma de hacerle sufrir a él también sobre todo porque su mujer sabía toda la situación y evidentemente también sabía que si la despedíana ella era por algo que había desencadenado su marido.
En definitva... que aunque así están las cosas, no me gusta ser así, ni comportarme así, ni odiar tan visceralmente a quien sea por tonterías que podrían solcuionarse perfectamente tomando unas cañas o en e peor de los casos ignorando completamente a esa persona y listos.
Y cuando intento ver la lucecita al final del tunel me encuentro con un mundo que me supera. Un país (vivo en España) y un mundo que se ha vuelto loco y en el que todo da igual y, perdone mi lenguaje, en donde cuanto más ijo de puta, delinquente y mala persona eres, mejopr te vcan las cosas. Y todo con el beneplácito de las leyes y de un sistema judicial que es un auténtico cachondeo.
Todo esto me ha llevado a acostarme cada día desendo no despertar y a despertarme cada día preguntándome porque me he despertado.
Estoy cansado, cansado de ser así, cansado de vivir... y no se cuanto tiempo podré aguantar.
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