Se caracteriza por la aparición (en el mismo momento o con posterioridad a la exposición a un acontecimiento traumático de carácter extremo) de ansiedad o activación nerviosa y síntomas disociativos tales como: sensación subjetiva de embotamiento, desapego o ausencia de la realidad que le rodea, desrealización, despersonalización, y amnesia disociativa.
Al principio el acontecimiento traumático se revive de forma recurrente y poco a poco van apareciendo comportamientos de evitación frente a los estímulos que recuerda el trauma. La disminución de la reactividad emocional, suele traducirse en una dificultad o imposibilidad para encontrar placer en actividades que antes resultaban gratificantes y con frecuencia en un sentimiento de culpabilidad.
Aveces hay dificultades para concentrarse y la sensación de estar separado de su cuerpo, experimentando el mundo como irreal o fantástico. Por último, aparece un aumento de la activación, en forma de dificultad para dormir, irritabilidad, falta de concentración, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto e inquietud motora.
En el trastorno por estrés agudo pueden aparecer síntomas de depresivos hasta el punto de que pueden cumplir los criterios del trastorno depresivo mayor.
Las alteraciones en este trastorno duran por lo menos 2 días y no se prolongan más allá de las 4 semanas,apareciendo en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.Si los sínintomas anteriores persisten mas de un mes, suele sustituirse el diagnóstico por el de estrés postraumático.
Referencia: Manual de diágnostico y estadístico de los trastornos mentales.DSM-IV.Masson S.A. ©1.995






















