También conocido como dismorfofobia, se caracteriza por una preocupación excesiva por algún defecto en el aspecto físico que puede ser real o imaginario y que causa un malestar significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo .






En este tipo de trastorno el dolor, se constituye en el síntoma principal, siendo lo suficientemente grave como para precisar atención médica, provocando además un importante deterioro de las áreas social, laboral o de otras áreas importantes de la vida del paciente. Los factores psicológicos desempeñan un papel importante en el inicio, la gravedad, la exacerbación y la persistencia del dolor.
Este tipo de trastorno suele iniciarse generalmente en los últimos años de la adolescencia o en los primeros de la edad adulta, siendo rara su aparición antes de los 10 años o después de los 35. Su prevalencia en la población general es variable y oscila entre el 11/100.000 y 300/100.000. El proceso se caracteriza por la presencia de síntomas o déficits que afectan las funciones motoras o sensoriales, sugiriendo un trastorno neurológico o alguna enfermedad médica.
El proceso se caracteriza por la presencia de uno o más síntomas físicos, como cansancio crónico, pérdida del apetito y molestias gastrointestinales o genitourinarias que persisten durante 6 meses o más y no pueden explicarse por la presencia de una enfermedad médica conocida o por los efectos directos de alguna sustancia.
Es también conocido como histeria o sindrome de Briquet. Suele tener carácter crónico y su prevalencia es del 2% en mujeres y del 0,2 en varones. El proceso suele iniciare a edad temprana, generalmente antes de los 30 años, dando lugar a un patrón de síntomas físicos variados, entre ellos síntomas dolorosos, gastrointestinales, sexuales y seudoneurológicos, que no pueden explicarse por una enfermedad conocida o los efectos directos de algún tipo de sustancia. 

