Los seres humanos hemos sido programados para vivir en grupo. En realidad vivimos el drama emocional de compaginar nuestros anhelos de individualidad y tendencias solitarias, con la necesidad intrínseca a nuestra especie de vivir en grupo.
Diferentes estudios ya habian demostrado lo que ya casi todos intuíamos; que el rechazo social, produce alteraciones no sólo emocionales, sino también física ( incluso aunque el rechazo en la selección supiésemos que hubiese sido realizado por una computadora) alterando los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés.
Un reciente estudio publicado en la revista Psychological Science, se centra sobre los efectos físicos que provoca sentirnos el rechazados por nuestros semejantes.Tres psicoólogos de la Universidad de Amsterdam dirigidos por Bregtje Gunther Moor. midieron los cambios producidos en el latido cardiaco en 22 alumnos, conectados a un electrocardiógrafo, mientras recibian el rechazo o la aceptación, así como la estimación de si eran mayores o menores de 21 años a través de sus fotos y que habían sido presentadas a un grupo para su evaluación. Los estudiantes de forma fiable mostraron una desaceleración en el ritmo cardiaco cuando pensaban que habían sido rechazados por alguien, lo que ingeniosamente fue denominado,el “Heartbrake de rechazo social”.
Referencias:
Bregtje Gunther Moor, Eveline A. Crone, and Maurits W. van der Molen.The Heartbrake of Social Rejection:Heart Rate Deceleration in Response to Unexpected Peer Rejection.2010
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Comentarios
Los seres humanos muchos no son conscientes de ello, pero otros sí...
un saludo de maric.
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