
La ira es una emoción normal dentro del repertorio emocional humano. En realidad se trata de una respuesta adaptativa frente a las amenazas y que nos permite luchar y defendernos cuando somos atacados. Una cierta cantidad de ira, por lo tanto, es necesaria para nuestra supervivencia.
No obstante cuando excede ciertos límites y se produce una pérdida de control de la misma, puede acabar generándonos importantes problemas laborales, en nuestras relaciones interpersonales y de pareja e incluso llegar a afectar a nuestra propia salud.
La pérdida del control de la ira puede convertirnos en personas de alta conflictividad en el mundo laboral lo que aumenta la probabilidad de que podamos perder nuestro empleo. De la misma manera la ira puede hacer aumentar los conflictos con nuestra amistades, parientes e incluso a nivel de pareja. En el momento actual existe abundante evidencia de la relación entre la ira y enfermedades cardiovasculares.
Si bien algunos profesionales han considerado el exceso de ira como una emoción secundaria que acompañaba a otros trastornos psiquiátricos, en el momento actual son muchos los profesionales del campo de la salud mental, quienes sostienen que el exceso de ira merecería ser valorado en sí mismo, llegando a considerar reuiere incluso su propio diagnóstico.
¿Pero que es la ira?
La ira es una emoción compleja, de intensidad variable (puede ir desde una irritación leve hasta la rabia intensa) y a la que acompañan de cambios fisiológicos: aumento del ritmo cardiaco y de la tensión arterial y también hormonales: elevación de los niveles de adrenalina y noradrenalina. Se produce en respuesta ante acontecimientos externos o internos (principalmente recuerdos del evento desencadenante) en los que la persona se siente herida, engañada o traicionada o ante circunstancias que le impiden alcanzar metas a las que esta considera tiene derecho. La manera natural e instintiva de expresión conductual de la ira suele ser través de la agresión (verbal, gestual o física).
Pude ser considerada como “rasgo” o “estado”. Cuando hablamos de la “ira estado” se hace referencia a la experiencia temporal de sentimientos subjetivos de tensión irritación o furia, y en el caso de la “ira rasgo” a la predisposición personal a experimentar esos episodios de ira más o menos intensa.
Los dos modos naturales de expresión de la ira es lo que algunos autores denominan ira externa e ira interna. La” ira externa” hacer referencia a la tendencia a manifestar abiertamente los sentimientos de ira que la persona experimenta. Dicha expresión de la ira, puede realizarse de forma agresiva, tratando de infligir daño a personas y objetos o de forma asertiva, mediante expresiones no amenazantes de los sentimientos de ira y/o formas socialmente aceptadas de expresarla. La “ira interna” hace referencia a la tendencia de la persona a suprimir los sentimientos de enfado evitando expresarlos de forma abierta.
Es posible controlar la ira.
Lo ideal sería que pudiese detectar precozmente los repercusiones que en su vida y su salud pudiera estar representado un inapropiado control o expresión de la ira . No obstante cuando detecte que la ira ha llegado a constituirse en un problema real, porque afecta a las relaciones con sus compañeros en el mundo laboral e incluso puede está poniendo en peligro su puesto de trabajo, las relaciones con sus amigos, familiares o pareja o ha llegado incluso a provocar en Vd. algún problema de salud como hipertensión, evento coronario, o cerebro-vascular, ha llegado el momento de ponerle solución.
En la mayoría de los casos el control de la ira hace necesario recurrir a la ayuda de un profesional. Existen programas capaces de enseñan a las personas con este problema a ejercer control sobre sus respuestas desproporcionadas de ira. Estos programas incluyen un conjunto de técnicas cognitivo conductuales que han demostrado su eficacia en el control de la ira:
- La relajación: El entrenamiento en relajación cualquiera que sea el método utilizado: la relajación progresiva, el entrenamiento autógeno, visualización o la respiración abdominal, se han mostrado eficaces en la reducción de la activación fisiológica generada por esta emoción.
- La restructuración cognitiva: Es una poderosa herramienta que nos ayuda identificar y corregir muchos de las creencias y pensamientos disfuncionales o erróneos que subyacen a nuestra respuesta de ira. Un psicólogo profesional es el más capacitado para guiar el proceso que nos enseñe a identificar nuestros sesgos cognitivos y sustituir nuestros pensamientos por otros más racionales y adaptativos.
- Habilidades de solución de problemas: Muchas veces la respuesta de ira está producida por problemas reales que frustran nuestro acercamiento a un objetivo concreto. El entrenamiento en solución de problemas puede ser una técnica apropiada en estos casos.
- Habilidades de comunicación: A veces nuestras respuestas ira, son el resultado de la interpretación incorrecta del mensaje que nuestro interlocutor nos envía y al que respondemos de una manera precipitada. Aprender a realizar una escucha activa, evitar precipitarse en la respuesta, valorar adecuadamente el mensaje en sus aspectos tanto linguisticos como paralinguisticos , ayudarán al control.
- Habilidades sociales. Entrenamiento asertivo: La asertividad se sitúa entre los polos de la agresividad y la pasividad. La asertividad es la forma ideal de expresión de la ira. Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Aunque la mayoría de los programas de entrenamiento asertivo están deirigidos a personas con estilos de comunicación pasivo actualmente se están introduciendo programas de entrenamiento para personas con estilos de comunicación agresivo.
Referencias:
Controlling anger before it controls you. APA.
When anger reaches the danger zone.Valerie Ulene, Special. Los Angeles Times
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