Resumen: Si bien la autoestima puede verse afectada en  individuos en los que no existe una psicopatologÃa de base, debe de ser siempre considerada como signo, sÃntoma o señal de la posible existencia de un posible trastorno psiquiátrico subyacente.
Los seres humanos tenemos conciencia de nosotros mismos, pero  además disponemos de una compleja  representación mental de nosotros, que almacena datos relativos a nuestras caracterÃsticas  fÃsicas, psicológicas y sociales ,el grado en que estas son aceptable  y deseables por nuestros semejantes, cuán eficaces son para resolver problemas y demandas del medio . Es a esta compleja representación mental que tenemos de nosotros mismos, a lo que la psicologÃa ha venido a denominar como autoconcepto. A priori podrÃamos pensar que esta información se almacena en nuestro cerebro, de forma aséptica, pero lo que en realidad ocurre, es  que las personas además emitimos un juicio de agrado o desagrado, positivo o negativo sobre esa información que disponemos. Es esta dimensión evaluativa emocional  es a la que se ha dado en denominar como autoestima.
No está del todo claro cual es su génesis y desarrollo y que factores contribuyen a ella, pero se sabe se encuentran Ãntimamente relacionados con la experiencia temprana entre padres e hijos, iguales y relaciones con el entorno.
La autoestima no es una dimensión estable y estática de la persona, como ocurre con determinados factores de personalidad, sino dinámica, cambiante y modificable, resultado de la interacción de la persona con su entorno. Se sabe que guarda una intima relación con otras variables que la psicologÃa maneja, como son el locus de control (percepción que tiene el sujeto de donde reside el control de los acontecimientos que marcan su vida) y autoeficacia percibida  (sentimiento de adecuación eficacia y competencia que la persona tiene en relación al afrontamiento de posibles retos y amenazas).
Está claro que una autoestima positiva y una adecuada y justa valoración de nosotros mismos, es un elemento fundamental para nuestra salud mental como individuos, pero por el momento no se tiene claro si los cambios en la autoestima del sujeto son causa o efecto de su estado de salud mental.
La autoestima puede verse afectada de manera primaria en individuos totalmente sanos y sin una patologÃa psiquiátrica subyacente, lo que el Dr. Aquilino Polaino denomina trastornos menores de la autoestima. Esto puede acontecer  por factores relacionados con el desarrollo, la personalidad, proceso de crianza, educación recibida o aspectos socioculturales. Pero también debe de tenerse en cuenta que la autoestima es uno de los aspectos psicológicos que primero se alteran en algunas patologÃas psiquiátricas. Hay alteraciones de la autoestima en múltiples trastornos psiquiátricos Y en este sentido los cambios en la autoestima (ya sea en sentido positivo o negativo ) deberÃa de ser considerado como sÃntoma prodrómico que nos señalarÃa  que algo anda mal  y en consecuencia de que se hace necesario  un diagnostico preciso que esclarezca  el origen de dicha alteración. No podemos ni debemos olvidar que múltiples procesos psiquiátricos, como los trastornos del ánimo, de ansiedad, de la personalidad o psicóticos, cursan con alteración de esta y forman parte de la constelación de sÃntomas que acompañan a estos procesos. Las alteraciones de la autoestima que se observa en este tipo de trastornos es a lo que el Dr. Aquilino Polaino denomina trastornos mayores de la autoestima.
En el caso de los trastornos del ánimo, autores como Beck señalaron como caracterÃsticas importantes lo que da en llamar la triada cognitiva: visión negativa del yo, del futuro y del mundo. Esta visión negativa del yo señalada por Beck guarda Ãntima relación con los déficits de autoestima observados en la depresión.
Pero si bien existe una tendencia a  considerar las alteraciones de la autoestima en términos de disminución o negativo, existen diversas patologÃas psiquiátricas en las que la alteración de la misma ocurre en sentido positivo y de exceso. Tal es el caso de trastorno como el maniaco depresivo, caracterizado por oscilaciones del ánimo entre los polos depresivos y maniacos o hipo maniacos, en los que en estas fases podemos observar y una percepción y sentido del yo expansivo, sobrevalorado y sobredimensionado , constituyendo esta una caracterÃstica diagnóstica importante. También podemos observar alteraciones de la autoestima en este sentido positivo, en trastorno por consumo de sustancias como ocurre con el alcohol, cocaÃna, anfetaminas y otros psicoestimulantes.



















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